Restauraciones estéticas libres de metal

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Restauraciones estéticas libres de metal


Márgenes de la encía de color grisáceo, bordes de coronas de color negro y cerámicas sin vitalidad, opacas y poco naturales es el resultado de restauraciones metal-cerámicas realizadas anteriormente. El desarrollo de nuevas técnicas de laboratorio, materiales biocompatibles y de cerámicas más translúcidas, naturales y vitales, han convertido las restauraciones odontológicas funcionales en soluciones estéticas donde prima la naturalidad y la armonía.

Las coronas o restauraciones de prótesis fija pueden realizarse con un estructura metálica interna que le proporciona soporte y resistencia a la porcelana que la recubre. Esta porción interna de la corona ocasiona que, en un periodo de tiempo variable en cada paciente, se produzca una sombra gris u oscura en el borde de la encía como resultado del reflejo del metal haciendo lucir el diente falto de estética. Además, la retracción de la encía ocurre convencionalmente con el paso del tiempo, y expone la unión diente-corona donde la cerámica es más opaca, menos natural y el metal está presente.

En los últimos años se han desarrollado numerosos materiales que reemplazan de forma efectiva la estructura metálica de las coronas brindando valores de resistencia similares y eliminando, por completo, el color oscuro de la restauración. Materiales como la Alúmina, el Zirconio y el Disilicato de Litio son utilizados para este fin ofreciendo numerosas ventajas.

Las estructuras metálicas, en el proceso de laboratorio, deben ser opacadas con cerámicas que produzcan, desde adentro, un color similar al diente; sobre esta primera capa llamada “opacador” se empiezan a poner una a una las demás capas cerámicas que le darán la forma y el color natural al diente. Cuando utilizamos estructuras no metálicas como los materiales mencionados anteriormente, no es necesario ocultar ningún color gris, por lo que la corona adquiere una profundidad mayor del color y una forma de reflejar la luz mucho más similar a los diente naturales.

La ubicación del diente dentro de la cavidad oral influye directamente en la forma como los diferentes tipos de luz reflejan sobre éste; los dientes anteriores superiores se exponen de frente a la luz cuando el paciente sonríe, esto hace que la cerámica se perciba diferente a un molar al que la luz le llega de manera indirecta. El tener una estructura interna de color claro proporciona que la luz sea más absorbida por la corona como ocurre en los dientes naturales, mientras que en una corona con estructura metálica, el opacador que cubre el metal devuelve la luz más rápido y con menos absorción, ocasionando una diferencia significativa en la percepción visual cuando las comparamos. Adicional a esto, cuando ocurre la inevitable retracción de la encía, la exposición del margen de una corona libre de metal es casi imperceptible y no produce cambios de color en el borde de la encía.

Así pues, los pobres resultados estéticos ocasionados por oscurecimiento de la encía, ahora pueden ser solucionados cambiando las restauraciones metálicas por coronas libres de metal, obteniendo una alta estética con muy buenos valores de resistencia.

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